La importancia de los brackets bucales

Tras largos meses de tratamiento con frenillos, las piezas por fin coinciden y se acomodan para tener la mordida correcta y lograr un cambio a nivel facial y dental.

Todos los que hemos tenido frenillos sabemos que son incómodos, que a veces duelen, que son caros, pero cuando termina el tratamiento la sonrisa es impecable, la autoestima mejora notablemente y por supuesto, la salud bucodental está completa.

Los casos que se atienden son tan variados como complicados, pero con paciencia la mejoría puede ser notable.

Los doctores aseguran que pueden presentarse dos situaciones: por un lado, que haya que resolver problemas meramente dentales, como falta de espacio, piezas desordenadas o mala mordida. El otro caso, puede ser óseo, es decir, problemas de la mordida ocasionados por la forma o crecimiento de la mandíbula. A veces, son las dos causas a la vez.

El proceso

Por lo general se necesita un promedio de dos años para ver los resultados. Lo ideal es comenzar lo antes posible, desde que el dentista descubre que será necesaria la ayuda de la ortodoncia.

“Esto es tarea del dentista, quien le referirá su caso a un ortodoncista que pueda comenzar el tratamiento. Los frenillos no debería ponerlos alguien que no sea especialista en ortodoncia.”  Una vez que el ortodoncista le coloca los “brackets” y los “alambres” que los unen, comienza el proceso. Cada mes debe asistir a una cita para ajustarlos y controlar el movimiento de las piezas y la presión sobre cada una.
Aunque este breve ajuste a veces duele un poquito, lo más doloroso es el precio: un tratamiento de frenillos ronda los 2000 dólares.

¡Cuídelos!

Por supuesto, cuando se tienen frenillos el cepillado es diferente. Necesita hacer movimientos circulares.
En lugar de cambiar su cepillo cada tres meses, tiene que hacerlo más frecuentemente, o bien utilizar un cepillo eléctrico sin ejercer mucha presión. El hilo y el enjuague le ayudan a llegar a las partes difíciles.
También debe cuidarse de las comidas pegajosas, de no desgarrar paquetes con los dientes y no ejercer mucha fuerza sobre ellos al morder.
Aunque algún momento eran una moda, los frenillos se convirtieron en un tratamiento preventivo que puede usarse a cualquier edad.

Recuerde que solamente un ortodoncista puede atender estos casos con propiedad.




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